domingo, 1 de febrero de 2009

Marioneta. Parte 1. Bienvenido.



Marioneta... me dijo una vez ese maldito pseudogótico, esa rata volante de buenos modales y pésimo humor... Me aseguró, el muy cínico, que mi pastelito me manipulaba como a una muñequita...

Nunca supe que responderle.


* * *
Unos cuantos años atrás.


Era el 13 de mayo, no lo olvidaré. Era el 13 de mayo, y cada noticiero de la ciudad se precipitó a cortar “su programación habitual para un boletín de último minuto”.

Lindas presentadoras en trajes de oficina, con unánime severidad, volcaron sobre la ciudad una fiesta desaforada. El caballero enmascarado había capturado al príncipe payaso del crimen. Todo lo malo que ocurria en la ciudad se detuvo, los ladrones guardaron sus pistolas y sus navajas, los sicarios no sacaron bala alguna de su casquillo... La siniestra sombra se había ido con la captura del monstruoso bufón, el alboroto y los vítores inundaban la ciudad. La fiesta se hizo sentir en cada esquina.

En los días posteriores el criminal fue juzgado, pero por más violenta y parcial que fue la vía de la justicia, no se le pudo encarcelar. Su estado médico lo calificaba como enfermo mental, y como tal sería remitido a un sanatorio.

El lugar escogido fue el Sanatorio Arkham.

El remiso fue transferido a la mañana siguiente en una caravana armada... para la ocasión. Al guasón lo custodiaban alrededor de dos docenas de hombres. Nunca supe si para protegerlo de la violenta multitud que seguía a los vehículos, o si era para protegerlos a ellos del payaso.

Sentada frente a la ventana de su consultorio, la psiquiatra del turno nocturno observaba la procesión a lo lejos, dibujando lentas curvas por el camino rural que daba a la reja del complejo. Sus ojos azul pálido estudiaban con interés la enérgica manifestación de odio al nuevo residente.
Harleen Quinzel, a la expectativa, jugaba con una de las coletas de cabello rubio mientras sonreía sin esconder la ansiedad que le generaba un espécimen tan interesante como el que ahora trasladaban hacia ella.

Hace ya casi dos años que Batman había prometido capturarlo, y cada promesa que hacía era cumplida al cabo de unos meses. Tanto así era que el alcalde había acondicionado ya una habitación especial en Arkham y otra en la prisión estatal, en caso de que fuera remitido a cualquiera.

Pero este no había sido el caso. Al día siguiente la ciudad no vió crimen alguno hasta que se puso el sol. Todos, convencidos de que aquel temía que el murciélago cumpliera su promesa, salieron tranquilos a disfrutar de una veraniega noche. En un circo se convirtió la ciudad. Con dolor despidió a siete ciudadanos.

La caravana había llegado ya a la reja del hospital mental, y mientras el grupo de seguridad se desplegaba y aseguraba la zona cual operación del SWAT, de esas que veía cuando joven en la tv, la reja se tapizó de manifestantes armados de pancartas, antorchas y megáfonos... Y obviamente de reporteros.
La Van en la que transferían al lunático se abrió, y los abucheos se desataron entre los presentes. Un muro de escudos al estilo de un testudo romano se armó a su alrededor, pero a traves del plástico se podía ver al hombre descender del auto. Era delgado, relativamente alto. Su pelo enmarañado y grasoso todavía pintaba de un verde opaco. Su rostro ya no estaba maquillado, pero la distancia no permitía ver mucho. Vestido con un uniforme naranja y un bozal, encadenado con grilletes en las muñecas y los tobillos, saltaba de paso en paso, dando venias y enviando besos a diestra y siniestra... ciertamente siniestra. Y con paso galante y burlón avanzó por una imaginaria alfombra roja mientras los policías detenían las piedras con sus escudos. La reja chirriaba por las sacudidas; las puertas de Arkham se abrían para su huésped número 1.

Aqui termina la primera parte.

(Agradecimientos especiales a mi Harley Quinn. Esta obra es una redacción posterior a un escrito a dos manos con mi queridísima Cristina. Un beso, mi lunática)

Si disfrutó la lectura, comente en agradecimiento, querido lector.

14 comentarios:

  1. Casi que no, pero la espera está buena. Me dejas a la espectativa de lo que siga.

    Estaré pendiente de como se desarrolla esta historia, de quién la narra.

    Buena esa escritura a dos manos.

    ¡Salud!

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  2. Eso Lucas! yo sabía que vos ibas a captar lo del narrador!

    HAIL! (tradúzcase; SALUD!)

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  3. Está del carajo!!!, se nota muuuucho que estás vos ahí (pero pa´eso hay que conocerte n_n)...
    Se maneja lo que es la genialidad, definitivamente, ansiosa por la continuación de la historia....ñam ñam :9 ...
    Nynne ♥

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  4. Estado: ...

    quedó mejor de lo que me esperaba!!! besos

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  5. Daniela Núñez Ruiz1 de febrero de 2009, 19:36

    Aunque no me gusta leer por partes, se que valdrá la pena aguardar una próxima entrega. Te pido no me hagas esperar demasiado, estoy tan ansiosa como Harley con la llegada del Guasón...Un abrazo

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  6. Señoritas! Muchas gracias a todas!

    Ya me dejaron ansioso de escribir la segunda parte... Yo tambien tengo dudas de que irá a salir.

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  7. Wassail Camarada!

    Excelente forma de escribir y narrar una buena historia.
    Segui asi de dedicado a las buenas historias, le veo un buen futuro a esa trama.

    buen orlog

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  8. Parc, sabe ké?¿ ud está loko!
    una cuca.

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  9. quiero seguir, quiero seguir!!!!
    ya quiero saber que sigue!
    totalmente absorbente

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  10. BUENO! YA ENTENDÍ! PUBLICO LO MÁS RÄPIDO POSIBLE!... o no?

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  11. SIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIII!!!!!

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  12. Lo volví a leer. :P
    De verdad me gustó.

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  13. Muchas gracias, querida extraña.

    Espero verte por aquí próximamente, y que salgas del anonimato.

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