viernes, 5 de febrero de 2010

Lo Justo y Necesario. Parte 1. Prudencia


(¡ADVERTENCIA! Querido lector, Esta historia será cruel, descorazonada, pervertida, posiblemente carente de toda moral. Absténgase de leerla si considera que ir en contra del buen actuar del hombre es incorrecto)



(Para hacerle un poco de ambiente a su lectura)

El zumbido de la máquina llenaba sus oídos, amortiguado en la carne que recibía su marca, se iba llevando en cada pinchazo un poco de sus recuerdos... Tal vez si no tuviera tantos fantasmas, tantos demonios que expugnarse, no resistiría tantas horas recostado en aquella cama.

- Gracias, Martina... Ya me hacía falta otra marca.

En su antebrazo se tejía ahora un fiero dragón vikingo, una bestia retorcida que se anudaba en si misma incontables veces, mordiendo al final un segmento de su serpentino cuerpo.

-Siempre un gusto... Y anda a que te cierren esas heridas, que me vas a manchar el piso, y vos sabes lo duro que es limpiar esto aquí.

Las botas de combate chocaron contra la baldosa blanca que no se había cambiado desde la época en que el museo de la Universidad de Antioquia recibía a diario hordas de colegiales que sacaban de sus cabales a los guías estudiantiles, embarrando más el blanco con ese rojo espeso, coagulado, muerto.

- Que lo limpie una de las hermanitas de la caridad que te conseguí, que para algo deberían servir más que para divertirte cuando tenés insomnio.

Dejando huellas de sangre tras él, salió por la puerta metálica que reemplazó las de vidrio después de aquella vez en que los Skin pasaron un ariete por las rejas y casi se toman la Ciudad universitaria. La fuente estaba apagada, y Plaza Barrientos ya no era ese bullicioso espacio con olor a tinto, gases lacrimógenos y sudor de estudiante que va tarde a clase. El pasto asomaba por entre las grietas del cemento ennegrecido, todavía manchado por viejos conflictos, y el viento ya no jugueteaba alegre con las hojas de los árboles cercanos a la portería de Barranquilla, cuyas raices ya habían roto sus barreras y ahora quebraban el piso y se hundían en la tierra.

Ya iban alrededor de ocho meses desde que el primer herido fue llevado a un hospital por una violenta fiebre, y no hubo mejor lugar para el contagio que los hospitales. Llenos de personas que no podían valerse por si mismas, doctores viejos y enfermeras regordetas. Pronto los muros blancos se fueron manchando, y sus puertas liberaron, por cientos, a esas bestias sin razonamiento.

Caminó hacia el bloque 25, antiguamente facultad de música, donde ahora un aula le servía como habitación. Pasada la llave de su puerta, entró de nuevo a su santuario. Las cabezas en los muros le sonrieron de nuevo, puso su machete en su percha y su tahalí sobre su silla, y se echó en su cama... Sentía que toda esta utopía había perdido sentido.


* * *




No habían pasado ni seis horas desde que los muertos ya eran cosa visible, caminando por las calles y atacando todo lo que se moviera, y el caos ya había llevado a las personas al saqueo y el vandalismo. La ciudad se encontraba sumida en la pelea abierta más sangrienta que había visto nunca, y todo quien tenía un arma de fuego abaleaba a quien se le posara en frente con tal de obtener una lata más de comida, un vehículo o un mejor lugar para refugiarse.

Solo tres días habían sido suficientes para que casi todas las armas de fuego se quedaran sin municiones, y que tantos como pudieran abandonaran la ciudad. Los pocos que se quedaron aprovechaban, como podían, los pocos medios de comunicación que quedaban. Las compañías celulares y el internet cayeron tras una semana y unos pocos días desde el primer muerto.



Hordas de cadáveres vagaban por todas partes, y pronto las personas vieron la necesidad de asociarse en pequeñas comunidades para garantizar su supervivencia.

Yo tuve suerte de estar perdiendo el tiempo como idiota frente a una pantalla... Aunque tenía varios trabajos para el viernes, a solo dos días de distancia, asesinar Nazis por decenas se me hizo más interesante, en especial considerando el gran equipo que Steffan, mi vecino, y yo hacíamos.

No fue si no hasta que mi madre me llamó aterrada que la realidad se me vino encima. Yo no sabía lo que ocurría, me era simplemente imposible entenderlo. Pero de inmediato comprendí que algo grande, desastroso, estaba ocurriendo.

¿Escapar? Ese concepto comenzaba a perder validez en mi cabeza. Sí, me encontraba en mi casa con el amigo en quien más confiaba, pero al precio de oir como mis padres luchaban por escapar de su oficina para llegar a nosotros... Esa fue la primera decisión dificil que tomé... No ir a buscarlos.

¿Escapar? No... Meramente sobrevivir...

Ante lo desconocido, prudencia.

12 comentarios:

  1. ....Esto apenas comienza. Mis comentarios con respecto a esta historia, ya te los dije, pero los repito por este medio. Excelente.Excelente. Excelente.
    Se prevee una gran trama, esto es sólo un pequeño tentempié.

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  2. AAAAAAAAAAAAAAAAAaaaaaaaaaaaaaaaaaaaAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA
    Sebastián Villa! Me hace el favor y sigue escribiendo o voy a sacarle los ojos! Aún me queda mucho por saber y hay muy pocos textos entretenidos de los que pegarme. ME HACE EL FAVOR Y SIGUE ESCRIBIENDO YYYY PUBLICANDOOOO O VOY A SACARLE LOS OJOS!

    Bonita tarde ^^
    Está genial xP

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  3. jajajajaja Ylva se me adelanto por aca, pero igual tu ya sabes lo que siento.... Quiero seguir leyendooooooooooooooooooooooo, aaaahhhhhhhhhhhhhhhhhh quiero saber como sigueeeeeeee, no me aguantooooooooooooooo, segui pues no me dejes asiiiiiiiiiiiiii

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  4. ke fuerte! vamos por esa hecatombe!

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  5. un futuro incierto, pero el final pronostican las cartas q sera el mismo siempre.

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  6. ah mijo tal como le dije, está excelente!!

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  7. Ufff mi escritor estrella excelente inicio de historia, muero de ganas por ver lo que vendra...

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  8. Gracias a todos por sus comentarios. Pronto tendrán la segunda parte, aún más enferma, y con la entrada de más personajes.

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  9. Bueno ya sabes lo q pienso, como raro dejas esa sed d querer seguir leyendo. Espero q te alguna manera en la historia escribas lo q ya sabes me gusta leer, esa manera particular q lo haces.

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  10. Parce, hoy me vi por fin Zombieland, había estado con pereza de verla porque la temática no me atraía mucho (de hecho, películas de Zombies sólo me han gustado las de Resident Evil -sí, soy un cerdo capitalista- y una hecha por Croenberg en la que la plaga no se esparcía por mordiscos sino por ETS y los Zombies eran cuerpos con los cerebros inflamados adictos al sexo -en todas sus presentaciones-). El caso: Zombieland es muy buena -en mi humilde opinión-, te la tenés que ver.

    Por otra parte: ¿Por qué carajos se acaban las balas? Hay plomo de sobra para una invasión o para el contraataque de los habitantes de Pandora -Avatar-. Digamos que me gustan las armas de fuego.

    En fin, seguí escribiendo, pinta bien entretenida.

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